Propuesta Republicana (PRO) se encuentra inmerso en un escenario de disputas internas que no solo han expuesto maniobras para eliminar figuras políticas, sino que además han llevado a la justicia a pronunciarse en uno de los casos más polémicos. Tras ser declarado inocente por unanimidad por la Cámara de Apelación y Garantías, el ex concejal Nicolás Quarenta recupera su nombre después de una acusación por el uso indebido de un vehículo con destino municipal, denuncia que se consideró parte de una estrategia mediática para dañar su imagen desde dentro de la misma formación.
El fallo, que puso fin a un litigio de 6 años (durante los cuales Quarenta fue señalado como blanco de prácticas de la vieja política), evidenció que la “casta política” intentó eliminarlo cuando se perfilaba como el posible sucesor de Oscar Luciani en la intendencia de Luján.
Además, el sobreseimiento en una causa paralela por retención indebida del mismo vehículo refuerza la noción de que los ataques judiciales fueron parte de un complejo entramado político. En sus declaraciones, Quarenta expresó su desilusión por haber sido víctima de estas maniobras y manifestó que, a pesar de haberse truncado su proyecto de cambio en 2013, el fallo le devuelve la esperanza de dejar atrás las prácticas arcaicas que destruyen la vida política y familiar para perpetuarse en el poder.
En este mismo clima de intrigas, se abre otro capítulo en la contienda interna del PRO. El abogado Jeremías Rodríguez, estrechamente vinculado a Lilita Carrió y amigo de Mauricio Macri, ha dejado entrever su intención de emprender acciones legales contra el diputado Cristian Ritondo, actual jefe político de la diputada Rita Sallaberry, oriunda de Luján.
La noticia no ha tardado en generar reacciones sarcásticas en los pasillos de la militancia, donde se comenta: “El abogado Jeremías Rodríguez no le pudo ganar un juicio a Nicolás Quarenta y entonces le hace una demanda a Ritondo... jaja! Pobre infeliz!!!”.
La conjunción de estos hechos ha desatado un escándalo interno de grandes dimensiones que pone en evidencia las luchas de poder y las estrategias de eliminación que han marcado la historia reciente del partido. Mientras en Luján se sigue debatiendo el legado del caso Quarenta y la reinserción de un referente absuelto, el futuro del PRO pende de la balanza, con repercusiones que podrían extenderse a nivel local, provincial y nacional.
Con cada nuevo giro, el partido se ve forzado a enfrentar sus contradicciones internas y a replantear métodos que, según sus críticos, ya deberían quedar en el pasado. La expectativa crece en torno a cómo se desarrollará el inminente juicio contra Cristian Ritondo y si esta nueva controversia podrá marcar un punto de inflexión en la manera de hacer política en el país.